Antes de comenzar, quería pediros disculpas por si en algunas entradas veis cambios de colores o letras, estoy intentando realizar pruebas a medida que programo y realizo entradas para saber qué tipo de colores se os hace más ameno y menos doloroso a la vista -se aceptan sugerencias-, ahora sí, comenzamos con la parte que da título a ésta entrada:
¿Cómo actuar ante una agresión realizada de una persona enferma con Alzheimer -o cualquier otro tipo de demencia-, hacia su cuidador/a?
En primer lugar, si somos alguien que hemos visionado o no este tipo de comportamientos; es muy importante no hacer sentir culpable a la persona que ha sido agredida. No solamente por pura empatía, sino porque además será una carga emocional más a su espalda, amén de todo lo que hemos ido comentando en las partes anteriores de éste artículo. Con lo cuál la persona puede llegar a creer que es la que provoca esa situación y/o llegar a verse tan mermada que incluso, llegue a pensar que es merecedora de lo que le está ocurriendo.
En segundo lugar y añadido a lo anterior: jamás, se culpabiliza a la persona que ha sido agredida y muchísimo menos delante de la persona que ha ejercido la violencia, por mucho que creáis que no va a recordarlo.
¿Sabéis por qué?
Os pongo un ejemplo quizás más claro: Sé que ahora es diferente porque los métodos han cambiado, pero cuando yo era más pequeña, si mi madre tenía que hablar con un profesor/a del colegio o instituto o con el director/a yo (ni el resto de mis compañeros/as), se encontraban presentes en esa primera charla, luego, te hacían pasar a ti si procedía, a informarte de qué había pasado y por si "tenías algo que añadir al respecto o para tu defensa". En ningún momento a nuestros padres se les ocurría decirnos-cosa que ahora sí pasa en algunos casos y ya vemos los resultados en algunos casos también, pero este es otro tema y debate-, delante del profesor/a algo así como "este se va a enterar por la que está formando, usted no tiene derecho de tratar así a mi hijo ni hacerme perder el tiempo a mi"
¿Por qué? Pues por la razón de que el niño aprende de que haga lo que haga, no sabe el motivo, pero sabe perfectamente que a él no le van a echar la bronca. La poca figura de autoridad que le quedaba ya al profesor/a, ha sido carcomido.
En el caso del cuidador pasa exactamente lo mismo. Y también es agresión hacia la persona.
Queremos aclarar: No nos referimos a figura de autoridad como a alguien tirano que dictamina todo aquello que debe hacer la persona, no, sino como puede serlo un padre o madre que vela por nuestra seguridad.
¿Sabéis por qué?
Os pongo un ejemplo quizás más claro: Sé que ahora es diferente porque los métodos han cambiado, pero cuando yo era más pequeña, si mi madre tenía que hablar con un profesor/a del colegio o instituto o con el director/a yo (ni el resto de mis compañeros/as), se encontraban presentes en esa primera charla, luego, te hacían pasar a ti si procedía, a informarte de qué había pasado y por si "tenías algo que añadir al respecto o para tu defensa". En ningún momento a nuestros padres se les ocurría decirnos-cosa que ahora sí pasa en algunos casos y ya vemos los resultados en algunos casos también, pero este es otro tema y debate-, delante del profesor/a algo así como "este se va a enterar por la que está formando, usted no tiene derecho de tratar así a mi hijo ni hacerme perder el tiempo a mi"
¿Por qué? Pues por la razón de que el niño aprende de que haga lo que haga, no sabe el motivo, pero sabe perfectamente que a él no le van a echar la bronca. La poca figura de autoridad que le quedaba ya al profesor/a, ha sido carcomido.
En el caso del cuidador pasa exactamente lo mismo. Y también es agresión hacia la persona.
Queremos aclarar: No nos referimos a figura de autoridad como a alguien tirano que dictamina todo aquello que debe hacer la persona, no, sino como puede serlo un padre o madre que vela por nuestra seguridad.
Tercera medida: Asegurarse que ambas personas están bien físicamente y no han sufrido daño alguno. Recurrir al médico o urgencias si fuese necesario.
Cuarto y lo más evidente y que poco se hace: Brindarle apoyo a la persona agredida, mostrarle nuestro amor y respeto y hacerle saber que no está sola, que si necesita algo vamos a estar ahí. Preguntarle cómo se siente o si necesita que hagamos algo, si necesita que le dejemos solo o necesita hablar, escribir sus emociones...Lo que sea, pero que no se vea ni arrinconada, ni aislada, porque dejarme deciros que si lo hacéis también es agresión hacia la persona.
Ahora, dejarme preguntaros ¿Tenéis a alguien cerca vuestro que esté sufriendo de esta manera? ¿Qué hacéis vosotros/as para aliviar su dolor?
Espero que la semana os trate bien, que toda la lucha que lleváis a diario se os haga lo más llevadera posible y no os olvidéis que nos acompañamos en la distancia.
Un abrazo enorme cargado de energía.
Hasta la semana que viene.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Quieres contarme algo?