lunes, 9 de febrero de 2015

Los Invisibles

Las personas mayores de por sí, ya es un sector que sufre demasiado del abandono por parte de todos, no sólo de la sociedad en sí que los aleja cada vez más de determinadas actividades, de que colaboren con algunas cosas, sino que se ven abandonados también por sus propias personas más cercanas.
Si a esto le añadimos que, la persona está enferma, con Alzheimer o cualquier otro tipo de demencia…
El abandono en muchos casos…es abismal.
Y es tan solamente el cuidador principal quién pasa horas con él (o ella), quién entiende qué le ocurre, qué necesita, qué tiene que tomarse como medicación, qué tiene qué hacer en momentos concretos –aunque haya otros muy muchos que se escapen a las manos de cualquiera-, y así podemos seguir.

Pero no solamente se abandona a la persona enferma…es que también se abandona al cuidador.
Es el cuidador quién pasa a veces días, semanas e incluso meses sin salir de casa, estando pendiente las 24 horas del día, los 365 días al año ahí, con la persona que tiene Alzheimer…en el mejor de los casos habrá veces que alguien le llame para ver cómo está – aunque sea para preguntar cómo está la persona que tiene Alzheimer-.
Y… en el peor de los casos…el teléfono no va a sonar, por mucho que se pida mentalmente, por mucho que se quiera…y no son pocos los que encima reciben quejas, reproches, críticas…
Y es que creo que las críticas y el juzgar siempre es muy fácil, sobre todo cuando no se está dentro de una determinada situación, pero también pienso que antes de hacer todo eso, siempre podría tenderse una mano a esa persona que lo está pasando mal, no solo por el hecho de que es de nuestra familia, sino por el simple y mero hecho de que es una persona, es un ser humano, tanto el cuidador como la persona enferma y que ambos necesitan respiro, no son robos, no son autómatas…
SOMOS SERES HUMANOS.
Que necesitamos parar en determinados momentos…Pero no podemos parar ni siquiera cuando nos encontramos enfermos.
Que si nos ponemos enfermos, se nos achaca que estamos con ese malestar para no querer hacer nada (o como utilización de motivos para no hacer algo).
Para nosotros no existen las horas libres, no existen los ratos de respiro, no existe el entrar y salir cuando queremos, ni cuando lo deseamos, no existe el poder ir a sitios determinados por mucho que lo deseemos, porque aunque lo que estamos realizando sea de verdad, de corazón, por devolverle al menos un cachito de lo muy mucho que ellos han podido llegar a hacer por nosotros…Se nos niega todo eso en un momento determinado.
De hecho, se nos niega hasta el simple hecho de que estamos realizando un trabajo, en el que no hay horarios, no hay vacaciones, no hay remuneración económica… porque simplemente, no hay dinero en este mundo que pudiera llegar a pagar todo lo que se sufre con el Alzheimer.
Y pienso, que a veces, lo que están alrededor de nosotros podrían hacer más, muchísimo más de lo que están haciendo, sólo con que no miren para otro lado o se sacudan los hombros cuando les cae algo de polvo, ya harían demasiado.
Sólo con el simple hecho de llamar a la persona que es cuidadora (y que en numerosos casos también es familia nuestra), se le pregunte como está, qué necesita etc, hablar con la persona que tiene Alzheimer – o se encuentra enferma y es dependiente por cualquier otro motivo-, si puede hablar. Ya es un grandísimo avance.
La pena de todo esto es que normalmente, todas esas personas “interesadas”, suelen mostrar interés cuando terceros se encuentran delante, y no se hace con el alma, normalmente en el mejor de los casos que se haga, no es con el corazón, sólo es para que la gente diga “qué bueno eres que te preocupas por…”
Pero, y digo yo, ¿por qué tanta preocupación por parte de esas personas que se sacuden tanto “los problemas”, por el qué dirá la gente? Pero si de todas formas, hay gente que lo sabe claramente, se dan cuenta de quién hace y quién no, de quién es y quién no… y pueden llegar a quedar incluso en ridículo, ante éstas acciones.

Pero como he dicho… ¿Qué más da la opinión de la gente? Es lo que no logro entender… Creo y siempre he creído, que en esta vida, lo mejor que puedes tener para dormir no es una buena almohada, sino una conciencia muy tranquila, y algunos deben de haber matado a Pepito Grillo hace ya varios años, porque ni siquiera sé cómo pueden dormir cuando están (o mejor dicho, no están), realizando determinadas cosas.


Abrazos Para Todos llenos de Fuerza, Energía y Luz.

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