sábado, 7 de febrero de 2015

Mar





La marea del Olvido, 
Se fue llevando su memoria,
Y los recuerdos aparecían 
Cada vez con menos nitidez, 
Como si se volvieran lentos 
Con el paso del tiempo, 
Como si no recordaran 
Su camino de regreso,
Como si se remolonearan,
 para volver.

 A la mente de la abuela,
 Nuevamente, otra vez
 Se asomaban los espejos 
Que confundían el camino 
Y ya no sabía si era realidad o sueño
 Lo que estaba viendo en ese momento,
La marea del olvido llega por su mente de nuevo 
Y aunque la miraba a los ojos 
Sabía que ya estaba lejos, muy lejos, 
Y me quedaba el consuelo que la tenía aquí conmigo 
Que aun podía abrazarla, besarla y tocarle el pelo,
 Porque la marea del olvido como cualquier otro mar; 
Es frágil a la luna, al viento, al tiempo y a la tempestad,
Se vuelve bravía sin que el navegante pueda hacer nada 
Por mitigar las olas que sobre su cabeza se levantan, 
Cada vez más,
Cada vez más,
 Cada vez más.

Y el navegante le susurra;
 Que después de la tempestad,
 La calma volverá a venir, 
Pero hay veces que la calma no vendrá 
Y el navegante se sentirá a la deriva,
 Porque el olvido es el que cogerá el timón 
Y a su antojo lo manejará, 
Pero otras...
Otras el mar le devolverá a la orilla
 Y le besará los pies 
Y le hará un vestido de espumas, 
Para que a través de la bruma, 
Se asomen las caracolas,
Con las que pueda conectar,
 Con aquél recuerdo que tienes que recordar, 
Para aquellos que ya se han olvidado incluso, 
Hasta de dónde están.

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