miércoles, 6 de mayo de 2015

Un poco de nuestras Rutinas


¡Hola! ¿Cómo estáis? ¿Qué tal todo?

Muchos me habéis pedido una entrada de éste tipo, y no sé realmente bien por dónde empezar ya que cada persona imagino que su rutina aunque tenga algo similar, sean cosas también muy distintas dependiendo de si algunos trabajos fuera de casa también, tenemos prácticas o clases etc.

Se me hace realmente raro hablar de algo que haga yo concretamente, como la entrada que me pedisteis acerca de cómo veía la vida, se me da mal – y se me hace raro-, hablar de mí o de aquellas cosas que hago, pero bueno, como dije también en su día con esa entrada, lo mantengo: si con eso se os puede ayudar… ¡Para eso estamos!


En casa se intenta que entre el desayuno y el almuerzo (amen de la toma de pastillas y demás), mientras se van realizando las tareas domésticas, se ponga algo de música suave (tipo con sonidos naturales, repeticiones de mantras, clásica, pero sobre todo que sea limpia, no muy alta y tranquila), a poder ser también, a veces se ponen algunas canciones que pueda recordar la persona (ya os hablé de la musicoterapia), muchas veces es bueno coger canciones que conozcan (si queréis también puedo dejaros alguna lista de canciones “antiguas”), canciones que les guste, de un artista que sepáis que les gusta o que sean sus favoritos, si tenéis algunas canciones en comunes también podéis utilizarlas, y cuando vayáis poniéndolas, sentaros con ellos, intentar escoger un ratito que tengáis en esos momentos para hacerlo.
Veréis como en algún momento os sorprendéis oyéndole cantar, hablando de algún recuerdo que tenga acerca de esa canción o llorando incluso.
Podéis intentar que recuerde, haciéndoles preguntas del tipo: ¿Te gusta ésta canción? ¿Recuerdas esta canción? ¿Sabes quién canta? Etc. (eso sí, lo mismo de siempre: Si veis que empiezan a cambiar de humor o frustrase porque no recuerdan, cambiar de tema rápidamente, poneros a cantar vosotros, recurrir a otra pregunta más suave o agradable, para que ellos no se sientan tristes por no recordar)

También es bueno que a lo largo de las horas vayáis recordándole qué día es, mes, estación, año, hora etc. Para que se desoriente (en cuanto al tiempo), lo menos posible.


Tratar que las horas del día sean lo más tranquilas posibles, pueden alterarse mucho y varias veces al día dependiendo de su estado y el avance de la enfermedad.
Las alteraciones se producen más y en mayor medida a partir de las últimas horas de la tarde.
Momento en el cuál se produce la hora “baño”

Durante el resto del día, hasta que éste momento llega, se intenta hacer un poco más de lo mismo, se habla con la persona y en la medida que pueda, se sale de casa, hay veces que no se puede como es el caso de mi familiar, en el que ya no puede hacer eso. Pero si vosotros podéis llevarle a sitios que les gustan, a parque, playa o campo que ellos ya hayan visitado u otros lugares que les gusten mucho o vayan a gustarle.
Pasará en algunas ocasiones también lo mismo que os comenté con las canciones en entradas anterior; Os podéis sorprender de que tal vez empiece a contarte una historia que ocurrió allí, una anécdota de lo que pudo haber visto o vivido en aquel lugar.
Si en algún momento veis que empieza a ponerse muy nervioso, que cambia su humor etc. Intentar en la medida que os sea posible calmarles, que no os vean nerviosos a vosotros porque no “controléis la situación” porque eso hace sentirse a ellos más inseguro. Tratar de ubicarle lo mejor que podáis decirle donde está y sobre todo quién eres y quién es él o ella, que significa en vuestra vida y por qué estáis allí, luego, en un camino tan tranquilo como sea posible, volver a casa.

Cuando volváis a casa, volver a repetir la secuencia de dónde se encuentra, quién sois vosotros, y quién es él o ella. Intentar no perder el control, de verdad, sé que se pasan muchos nervios, pero a veces hay que volver a hacerlo porque al entrar en casa ellos se sienten más desorientados aún.
La casa no es la que recuerdan aunque sea una casa en la que lleven 50 años (suelen recordar en la que vivieron durante su infancia o juventud), lo ven todo cambiado y eso puede hacer que se alteren un poco más.
Esto en muchas ocasiones no ocurre –Gracias a Dios-, y lo que sí se nota es más desorientada a la persona dentro de la casa y/o más nerviosa, durante ese día al menos.
Pero, de verdad, aunque a veces o las primeras veces os coja de sorpresa, intentar primero también vosotros mismos relajaros, sé que son unos momentos muy angustiosos, pero si perdéis la calma vosotros también no vais a solucionar nada, al contrario, es peor.
Y eso sí, si la persona puede y desea salir: No le cojáis miedo después de esto a salir más con la persona, que pase en un momento puntual no significa que vaya a pasar siempre, aparte esto podría haber ocurrido de múltiples formas, ya que como sabéis, a veces son imprevisibles sus reacciones, y además pensar, que ni siquiera tiene por qué pasar.

Y por la noche, que es cuando se suelen poner más nerviosos, lo que hacemos es más de lo mismo, intentar que sea lo más tranquilo posible, que no vean muchos movimientos “raros”, se pasa a la cena, momento de descanso y reposo en el que podéis ver algo con él o ella si podéis, poner en la televisión algo agradable, alguna película (también podéis recurrir de nuevo a sus gustos),  de ésta para luego darle la medicación y pasar a acostarles.
O en algunos casos “acostarles”.
Ya Que obviamente la noche no acaba aquí.

Y en muy, muy resumidas cuentas, esa es la rutina.




Abrazos de Luz y Energía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Quieres contarme algo?