martes, 21 de abril de 2015

El sufrimiento de ser irreconocible

Muy Buenas a todos nuevamente.
¿Cómo os encontráis hoy? ¿Cómo están siendo estos días?

Este tema del que vengo a hablaros hoy, me lo ha sugerido un amigo a raíz de su propia experiencia con un familiar que padecía la enfermedad (¡Muchas Gracias de todo corazón!).

A todos, en el momento que vemos que la persona que tiene Alzheimer no nos reconoce o nos confunde con otra, o bien nos recuerda, pero nos recuerda de otra manera (como si fuéramos más pequeños, o bien niños y no hubiéramos crecido a la edad que tenemos, es decir, nos recuerdan, pero en tiempos de antaño), a todos se nos encoge el alma, el corazón nos da un vuelco y se nos hace un nudo en la garganta.
Ellos obviamente no quieren olvidarnos y de alguna forma no lo hacen porque siempre estamos ahí gracias a la memoria emocional, pero nosotros, inevitablemente llegamos al punto muerto quizás de encontrarnos de frente con la cruda realidad que representa la enfermedad.

De ver como a pesar de vivir contigo, de cuidarle, de darle en el mayor de los casos ya cuidados paliativos y un largo etc. No te recuerdan de buenas a primeras, no sabes quién eres y esto es quizás la parte más dura de esta enfermedad...
Pero os diré algo, es muy duro también mirarse al espejo y no reconocerse, no saber quién es el señor o la señora que nos mira y que por mucho que saluden no les devuelve el saludo por ejemplo.
Y os digo otra cosa más:

Puede que ellos no nos recuerden, pero no debemos olvidarnos nunca de recordarles quiénes son ellos.
Sobre todo, para nosotros, porque en el peor de los casos puede seguir sin ubicarse...En el mejor de los casos puede ocurrir como en el vídeo que os expuse en la entrada pasada.

Es duro, lo sé. Muy duro, llegar a ese punto.
Pero siempre tenemos que intentar recordar por ellos, ya que ellos por desgracia más de lo que hacen, ya no pueden hacer.
Por eso os animo desde aquí, os intento dar las mayores fuerzas posibles para que intentéis sobrellevarlo de la mejor manera que uno pueda.
Recordar también que todo forma parte de la enfermedad, en la medida que os sea posible no os toméis nada de manera personal, por favor. Porque sé a la larga la inseguridad y ciertas angustias que esto causa...pero es que ellos no quieren hacerlo porque seas tú y no otra persona, es simplemente porque tienen Alzheimer, y llega un momento en el que esto les controla a ellos y no al revés, por desgracia.

Esperemos que pronto, muy pronto, todas estas cosas queden en el olvido, que sea un mal sueño esta enfermedad, como deberían serlo tantas otras.
Y que jamás tengamos que perder algo tan valioso como lo que nos compone: Los Recuerdos.


Abrazos llenos de Energía, Luz y Paz.

No os rindáis por favor...Porque aunque sepamos de antemano que por desgracia el Alzheimer entra para no irse las guerras que se ganan son gracias a las batallas lidiadas poco a poco.
Sobre todo aquellas batallas que se lidian para con uno mismo.

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