martes, 7 de abril de 2015

Ellos, los que más dan...Siempre (I)

Buenas a todos, ¿Cómo os encontráis?
Hoy quiero hablaros de dos personas, y se dedicaran dos entradas diferentes para cada una de ellas.
Son dos personas mayores de edad bastante avanzada que hacen cosas verdaderamente increíbles para seguir ayudando y ayudándose a sí mismos.

La primera de la que quiero hablaros es de Lillian Weber, tiene 99 años y es madre de cinco hijos.
A su edad, en lugar de quedarse mirando la televisión o cualquier otra cosa, ella se dedica a realizar vestidos para niñas necesitadas.
Realiza uno cada día, uno diferente, que va destinado para una niña diferente en cada vez.
 Hasta la fecha tiene realizadas al menos 850 vestimentas y pretende llegar a las 1000 en el mes de mayo de este mismo año 2015, fecha en la que cumplirá la friolera de 100 años.

Según ha afirmado la propia Lillian "Ver a las niñas con los vestidos sonriendo, es muy especial para mí. Me ayuda a seguir adelante después de 99 años. No sé que hubiera hecho si no hubiera encontrado esto para hacer."

Es por eso que desde hace tres años, se levanta a coser descansando un rato al mediodía y le da los detalles finales al vestido ya por la tarde.


Confeccionar cada vestido le lleva un tiempo estimado de cuatro horas.
¿Qué quiero decir con esto?
Pues que seguramente podría hacer más de una prenda por día, que es lo que estaréis pensando muchos ¿verdad?
Pues ella contesta a la siguiente pregunta diciendo que "Creo que es muy importante para estas niñas tener algo distinto" "Me imagino a cuatro o cinco de ellas paradas en fila, cada una con un vestido diferente"
Es por eso por lo que tan solamente teje un vestido al día, porque piensa que hay que tomarse el tiempo necesario para cada uno de esos vestidos para que cada niña que lo reciba se sienta especial.




Esta mujer, nació en 1915 y creció en una granja junto al resto de sus tres hermanos. Cabe destacar que durante su infancia esta mujer y su familia tuvieron que atravesar y sufrir época de carencias, época en la que su madre cosía toda la ropa que usaban, y que sin duda alguna ha inspirado la realización de esta labor que, con tanto amor y dedicación está haciendo.

Por último, una reflexión que ella misma hizo al realizarle una entrevista: "Imagino que estas niñas pasan penurias más grandes que las que tuvimos que atravesar nosotros."


Para mí, (aparte de admirable), está claro que este es un claro ejemplo de nobleza y bondad. De hacer ver como es cierto que, las personas que más dan son las que menos tienen porque todo lo que tienen -por mucho o poco que sea-, te lo van a dar de corazón.
Además, que es cierto que aquél que primero va a acudir a levantarte es el que ha pasado por tu misma situación, ya que conoce a la perfección lo que estás sintiendo o al menos, empatiza contigo de manera tan humana y humilde como Lillian con estas pequeñas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Quieres contarme algo?